martes, 17 de noviembre de 2009

Terror cósmico

De niño, Gregor Shrukheim tenía esas pesadillas de que, justo al cerrar los ojos, su cuarto se expandía, y había personas allá afuera, posiblemente seres invisibles dentro de su cuarto, que intentaban agredirlo. Tenían la forma de personajes que veía en la televisión, e incluso podían levantar árboles de donde estuvieran plantados con sólo una mano.

Su madre, al oir un día las pesadillas de su hijo, le prohibió ver televisión.

Pero eso no curó las pesadillas del niño. Más que atemorizarlo, mientras crecía, resaltó esto su complejo de inferioridad. No era de baja estatura, pero cuando una situación se le complicaba, sentía que el cuarto donde estaba, crecía. y así se bloqueaba. Si una chica lo rechazaba, si perdía una pelea escolar, todo se hacía gigante, y él, pequeño.

Y, desde luego, tampoco cesaron las sensaciones nocturnas. Cerraba los ojos y sentía como se comprimía, las cobijas seguían cubriéndolo, las paredes se distanciaban entre sí, las cortinas terminaban siendo unos largos rascacielos de tela, los retratos unos murales inmensos, el foco apagado un enorme bulbo , la cama una inmensa plataforma textil...pero abría los ojos y todo regresaba a su lugar. Así había sido la escena desde su infancia. ¿Se encogía él? ¿o el cuarto se expandía, con todo y el edificio de departamentos en el que estaba, y los adyacentes? ¿acaso toda la calle crecía, o todo el planeta?

No, era él quien se comprimía, lo demás era lógicamente imposible.

Ya casado y con una hija, volvió a tener esa visión, como normalmente la tenía. Pero cuando abrió los ojos, se encontraba rodeado por personajes de su infancia, tanto de televisión como de la escuela y familia. Tenían los ojos blancos todos Definitivamente el cuarto se había expandido, ya que eran cientos, cuando normalmente en esa habitación cabrían veinte personas, una encima de la otra. Lo levantaban, él gritaba, no podía, nada salía de su boca, ni siquiera aire. ¿a dónde lo llevaban? No entendía un carajo. No podía aferrarse a nada, volvía a mirarlos y no había nada, eran invisibles, pero lo elevaban hacia algún rincón en el firmamento, y aunque no los divisaba podía sentirlos, todo esto sin abrir los ojos. Una estrella púrpura en el oscuro cielo lo llamaba por su nombre, no sabía qué hacer...

Tres meses después volvió a casa. Nadie jamás pudo explicar de qué manera un individuo en una noche, sin vehículo, ni algún otro transporte, y sin ser visto, apareció en Dubai. Fue deportado y nadie le creyó, hasta que su familia corroboró que horas antes de aparecer ahí estaba en casa, en México. No pudo haberse subido a un avión usando sólo una pijama.

Solo hay un testimonio que puede confirmar esto. Esa misma noche, en algún lugar del Atlántico, un barco pesquero vio una estrella púrpura también. No la identificaron, ya que los marineros conocen bien los astros, y nunca antes la habían visto, así como jamás la volvieron a ver.

2 comentarios:

Don Chuccio von Krieger dijo...

¡No puedo dormir!

Suzi yantra dijo...

Me a gustado bastante! y en alguna ocasión me he sentido asi, que alguien esta observando. Fantasmas, seres extraños, el panóptico... el inconsciente...

no lo sé

aquí estaré al pendiente para leerte!