viernes, 20 de noviembre de 2009

Caledfwlch

El general Roger Rabenmark se encontraba ante un dilema. Una espada del siglo VI había sido encontrada cerca de Rennes le Chateau, Francia. Para la arqueología era un hallazgo simple, un arma de algún soldado importante, ya que se encontraba muy decorada y con materiales que debieron haber sido costosos en la alta edad media. Pero ya se habían encontrado varias así, y se deducía que no eran utilizadas para pelear, sino como un lujo más. Sería de mucho valor que se exhibiera en alguno de los museos de Alemania, o quizás, como trofeo en alguna de las oficinas del Führer.

Sin embargo, no sería así. Rabenmark había recibido órdenes de destruirla. No lograba entender por qué. El arma medieval se encontraba en ese momento en su cuarto, frente a él, sin alguien más que estuviera ahí. Tenía unas cuantas horas para apreciar la reliquia, encontrarle los detalles que quisiera ver, memorizarlos tal vez, puede que hasta dibujarla o tomarle fotografías y después dársela a algún herrero para que la fundiera y le quitara las piedras que podrían ser valuables. Pero en el fondo sentía que no era lo correcto. Sabía de otros oficiales que habían quemado obras de arte, ejemplares únicos de libros antiquísimos, edificios y puentes medievales que habían sido demolidos con fines puramente estratégicos en muchas partes de Europa, pero no había tenido la misión de destruir piezas que podrían estar en un museo, y no entendía en lo absoluto por qué. Los libros podrían generar ideas peligrosas para Alemania y su gobierno, las obras de arte también, incluso si habían sido hechas por artistas judíos, los puentes generalmente eran dinamitados para frenar tropas enemigas, pero ¿una espada? Definitivamente no era judía, ni romana. Y no podía cuestionar órdenes directas del Führer. Así que se dedicó a analizar el artefacto.

Para empezar, no tenía funda. Se había perdido posiblemente. En la hoja venía escrito un texto. Eso era interesante, decía la palabra Caledfwlch, que jamás había escuchado, ni sabía en qué idioma estaba. Sonaba a celta, o posiblemente de Gales. Le pidió a uno de sus soldados que investigara ese término, y que no dijera una sola palabra al respecto. Era bastante pesada, tenía algunos fragmentos con hoja de oro y piedras, translúcidas aunque el material principal era acero. Tenía la tradicional forma de cruz y además un mango simple, que terminaba en una cabeza de animal, posiblemente un dragón. ¿Qué significaba una cabeza de dragón?

Durmió con la espada a su lado. Al día siguiente, muy temprano, el soldado le llevó un libro en francés. Lo leyó y se dio cuenta de algo impactante. La espada debía ser destruida. O tal vez no.

Tomó su gabardina y se fue, con caja en mano, hacia la frontera con España. Sabía que Himmler era supersticioso, al igual que Hitler, y que coleccionaban reliquias mitológicas. Habían buscado la lanza que había entrado en el costado de Jesucristo, el Santo Gríal, y otros objetos mencionados en la Biblia, pero este no les convenía y tenían que desecharlo. Seguramente les ocasionaría más problemas con Churchill, y los británicos pelearían con más ganas contra ellos. ¿Se imaginan que Hitler tuviera en su oficina el objeto que posee exclusivamente el soberano de Gran Bretaña, según las leyendas? Pasó por Couiza, un pequeño pueblo cerca de Rennes, cuando unos individuos lo vieron, y gritaron en francés “Es un maldito nazi”. Alrededor de veinte tipos armados rodearon su vehículo y lo atacaron. Lo golpearon, lo obligaron a salirse del carro, y se lo llevaron. Faltando unos cuantos kilómetros para España. Nunca volvieron a saber de él, puede que haya muerto, o huido.

El millonario brasileño escuchaba la historia incrédulo. Si lo que tenía en sus manos era o no la legendaria espada del rey Arturo, o si ésta se había hundido en algún lago, no importaba. Él ni siquiera había terminado de oírla y se encontraba totalmente convencido de que ese objeto tenía poderes, que había derrotado criaturas muy poderosas, hoy ya extintas, y que había sido extraída de una roca, forjada por goblins o por alguna criatura femenina acuática. Al carajo con el siglo VI, le pagó al contrabandista y mandó que la escondieran en su bodega, en el empaque 4253. Posiblemente él algún día sería tan poderoso como el rey de Inglaterra, y si no, ahora tenía en su propiedad la espada más famosa del mundo.

martes, 17 de noviembre de 2009

Terror cósmico

De niño, Gregor Shrukheim tenía esas pesadillas de que, justo al cerrar los ojos, su cuarto se expandía, y había personas allá afuera, posiblemente seres invisibles dentro de su cuarto, que intentaban agredirlo. Tenían la forma de personajes que veía en la televisión, e incluso podían levantar árboles de donde estuvieran plantados con sólo una mano.

Su madre, al oir un día las pesadillas de su hijo, le prohibió ver televisión.

Pero eso no curó las pesadillas del niño. Más que atemorizarlo, mientras crecía, resaltó esto su complejo de inferioridad. No era de baja estatura, pero cuando una situación se le complicaba, sentía que el cuarto donde estaba, crecía. y así se bloqueaba. Si una chica lo rechazaba, si perdía una pelea escolar, todo se hacía gigante, y él, pequeño.

Y, desde luego, tampoco cesaron las sensaciones nocturnas. Cerraba los ojos y sentía como se comprimía, las cobijas seguían cubriéndolo, las paredes se distanciaban entre sí, las cortinas terminaban siendo unos largos rascacielos de tela, los retratos unos murales inmensos, el foco apagado un enorme bulbo , la cama una inmensa plataforma textil...pero abría los ojos y todo regresaba a su lugar. Así había sido la escena desde su infancia. ¿Se encogía él? ¿o el cuarto se expandía, con todo y el edificio de departamentos en el que estaba, y los adyacentes? ¿acaso toda la calle crecía, o todo el planeta?

No, era él quien se comprimía, lo demás era lógicamente imposible.

Ya casado y con una hija, volvió a tener esa visión, como normalmente la tenía. Pero cuando abrió los ojos, se encontraba rodeado por personajes de su infancia, tanto de televisión como de la escuela y familia. Tenían los ojos blancos todos Definitivamente el cuarto se había expandido, ya que eran cientos, cuando normalmente en esa habitación cabrían veinte personas, una encima de la otra. Lo levantaban, él gritaba, no podía, nada salía de su boca, ni siquiera aire. ¿a dónde lo llevaban? No entendía un carajo. No podía aferrarse a nada, volvía a mirarlos y no había nada, eran invisibles, pero lo elevaban hacia algún rincón en el firmamento, y aunque no los divisaba podía sentirlos, todo esto sin abrir los ojos. Una estrella púrpura en el oscuro cielo lo llamaba por su nombre, no sabía qué hacer...

Tres meses después volvió a casa. Nadie jamás pudo explicar de qué manera un individuo en una noche, sin vehículo, ni algún otro transporte, y sin ser visto, apareció en Dubai. Fue deportado y nadie le creyó, hasta que su familia corroboró que horas antes de aparecer ahí estaba en casa, en México. No pudo haberse subido a un avión usando sólo una pijama.

Solo hay un testimonio que puede confirmar esto. Esa misma noche, en algún lugar del Atlántico, un barco pesquero vio una estrella púrpura también. No la identificaron, ya que los marineros conocen bien los astros, y nunca antes la habían visto, así como jamás la volvieron a ver.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Lágrimas

Nadie lo ha podido explicar. ¿Por qué los seres humanos lloran cuando se encuentran tristes?

¿Acaso las lágrimas llevan pedazos de nuestra alma, cuando ya se encuentra destrozada?

¿Por qué solo nosotros lloramos y ningún otro animal lo hace, o al menos, no por tristeza o depresión?

Lloramos porque pensamos que algo ha cambiado en nuestra vida. Algo que no volverá a ser igual, y que además, extrañaremos.

Algún lugar, alguna persona, algúna etapa de nuestra vida, que no estará ahí. Y que posiblemente nunca vuelva.

Lloramos porque sabemos que la felicidad siempre termina. La infelicidad también. Y desde luego, la vida.

Lloramos porque no tenemos nada, porque todo se nos va. Las personas que más queremos, todo.

Pero las lágrimas son creadas por nuestros sentimientos. El amor entra por los ojos, y también sale por ellos.

Lloren pues, ya que llorar nos hace humanos.

martes, 3 de noviembre de 2009

Inglorious Basterds

Hace poco tiempo fui a ver la nueva película de Quentin Tarantino, que recibió varios elogios en el festival de Cannes, incluso creo que algún premio, y que prometía mucho por ser de un género muy distinto al que Quentin siempre ha trabajado.

No les diré cosas clave sobre la trama, por si la piensan ver, pero hay cosas que deseo en verdad que tomen en cuenta en el momento que se proyecte frente a ustedes.

1.- Las escenas en las que Tarantino aparece a cuadro. (Son dos)
2.- Su compa actúa en un papel importante, Eli Roth, director de las películas de Hostel, (no he visto nada de él). Su personaje es un judío que le apodan "el oso" y mata nazis a batazos.
3.- Roth dirigió una película dentro de esa película. Se supone que un filme nazi se proyecta en algún momento de la trama, pues bueno, ese "filme nazi" lo dirigió este tipo, y no sé si a propósito lo hizo pésimo o ya así trabaja cotidianamente. (Dentro de la película, el director del "filme nazi" es Joseph Goebbels)
4.- Cualquiera que haya cursado la secundaria puede darse cuenta de que los sucesos de la película jamás ocurrieron. Por lo tanto la intención de Tarantino dista muchísimo de apegarse a la realidad.
5.- Los alemanes hablan alemán, los gringos y británicos hablan inglés, y los franceses hablan francés... eso es algo muy loable en una película de Hollywood y le da, paradójicamente, realismo, porque hay otras donde un niño huérfano de la India aprende inglés en unos segundos (Slumdog Millionaire) y otras donde habitantes precolombinos hablan inglés y hasta el mismo Hitler (que aparece en esta misma película, en la cual no habla inglés) .
6.- La trama de la película gira en torno a un cine.
7.- El protagonista (interpretado por Brad Pitt) es un gabacho que dice ser descendiente de un apache. El símbolo del apache ha sido utilizado como símbolo nacionalista en varias películas, y ésta no es la excepción. Curiosamente, el actor no tiene nada de apache. Pero su acento fue mi parte favorita de la película.
8.- Hay un personaje negro que en ningún momento sufre algún ataque a causa de los nazis. Raro, ¿no?
9.- Tarantino jamás, JAMAS superará que Morricone haya rechazado trabajar con él y su mejor manera de cobrar venganza es poniendo música suya en sus películas. (yo me halagaría)
10.- Me decepcionó ver menos sangre que en Death Proof (bastante más fresa que las de Kill Bill), porque se hizo hincapié en conversaciones estilo Tarantino, con personajes sentados a la mesa. Escenas como esa pueden ser muy buenas, sin embargo, en esta hay más que en cualquier otra que he visto.

Sin embargo veámoslo como una caricatura de la segunda guerra mundial hecha por Tarantino, donde ya sabemos qué puede pasar, aunque algunas cosas nos pueden terminar sorprendiendo provenientes de este cineasta.