sábado, 31 de octubre de 2009

La evolución de Danny Elfman


Muchos de ustedes seguro han escuchado y disfrutado las melodías y obras musicales compuestas por el señor Danny Elfman, un músico originario de Estados Unidos. Si de plano el nombre ni les suena, ni siquiera les mueve un tornillo, les haré una semblanza en retrospectiva de quién es este individuo retratado a mi izquierda. Foto por Jimmy Lenner, Jr, todos los derechos reservados.

Lo más escuchado hasta ahora de su autoría son toda la cantidad de soundtracks que ha hecho para películas bastante taquilleras y famosas, asimismo, ha hecho el tema principal (la música que suele tocarse en los créditos iniciales) de varios programas televisivos también célebres.

Y ya para qué les digo más, mejor escuchen esto que encontré en Youtube y hagan memoria para ver cuáles de esos soundtracks recuerdan:

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Desde los años ochenta acostumbra a trabajar con directores como Tim Burton (ha musicalizado todas sus películas, excepto dos) y Sam Raimi (con quien tuvo un pleito hace poco). Fue nominado al Oscar por la música para las películas de Big Fish, también de Burton, y Men In Black, que sí ganó el galardón pero por efectos especiales.

Pero hace poco me encontré con otra faceta muy poco conocida de este individuo; la de rockero. Es raro para alguien que es fanático de la música sinfónica (yo) saber que este músico inició en el rock-pop ochentero de la onda darky, que sin embargo hoy nos parecería algo cómica. Porque además de compositor, Elfman es cantante. En la película The Nigtmare Before Christmas, en la cual colaboró Tim Burton, el que hace la voz de Jack Skellington es Elfman. Comparen estas dos canciones, una es de la película que acabo de mencionar, y la otra es de Wanted, un filme medio bizarro que aún no veo.



Pero lo más extraño son sus canciones ochenteras. Tenía un grupo llamado Oingo Boingo, y él era el vocalista principal. Pondré sus dos canciones más célebres, una de ellas fue tema de una serie que hace poco pasaban en televisión abierta, y esto posiblemente propició que ingresara al mundo del cine.



Chequen en esta última que el video guarda algunas similitudes con algunas películas animadas en las que ha participado Tim Burton, aunque este video se ve bastante pobre en comparación. En fin, si están interesados en su actividad reciente, pueden ver Hellboy 2, de Guillermo del Toro o Terminator Salvation, que ni he tenido curiosidad de ir a verla, pero que si lo llego a hacer será exclusivamente por la música de este maestro. Y para cerrar, les dejo el tema de otra película que me parece bastante bizarra pero que me gusta el score. Está inspirada en un aspecto de un texto de Lovecraft, pero no tiene nada que ver con dicha obra. Si les interesa verla, creo que el DVD original cuesta entre 20 y 50 pesos.

martes, 27 de octubre de 2009

No me gusta el huevo

Tan solo con escuchar la palabra "huevo" siento en mi boca una sustancia gelatinosa sin sabor, a medio cuajar, y luego un líquido aceitoso con sabor a azufre. Puedo soportar comer un huevo bien hervido, pero nunca uno estrellado. El hecho de pensar en una yema líquida me repugna, y más aún el tener que comerla, beberla, o ingerirla de algún modo.

Algún día dejaré de comerlo, o dejará de causarme asco. Esperemos que sea la primera. Si llega a ocurrir la segunda, es momento de visitar al psiquiatra.

domingo, 11 de octubre de 2009

México bajo ataque

Primero la CFE y ahora esto, que NO pinta bien

Empezaron hace mucho pero...






Ahora ¿QUIÉN podrá salvarnos?


.NADIE

jueves, 1 de octubre de 2009

El murciélago imaginario... y otros cuentos

Todas las noches ella veía esa sombra negra volar por su cuarto.

La luz de la luna, o de algún otro astro, entraba por aquella ventana con cuatro barrotes.

Y le permitía ver a ese animalillo negro de orejas largas.

A veces no comía hasta que aparecía el pequeñín, ya muy noche, a visitarla.

El estofado era pésimo, lo preparaba alguien a quien jamás había visto ni hablado.

Su única compañía era aquel bicho volador que se quedaba a dormir, curiosamente, colgado de cabeza.

Un día intentó escalar, la pared era altísima, pero así podría ver de cerca al ave, o lo que fuera.

Escaló metiendo sus manosentre las grietas, y por fin lo vio. Era negro, de ojos grandes, con manos membranosas.

Cayó de diez metros. La llevaron al servicio médico, una fractura y nada más.

Al narrarles el episodio, el doctor, que alguna vez fue veterinario, se sorprendió.

"Los murciélagos se extinguieron hace más de quinientos años. Seguramente lo viste en un libro"

Ella ni siquiera sabía leer. Vivía encerrada en ese hospital desde que tenía memoria..