viernes, 14 de julio de 2017

El cuarteto maldito

Muchas leyendas hay sobre obras malditas. Pinturas que a su postor le trajeron mala fortuna, o esculturas que encerraron una historia tenebrosa. Ya sabemos cómo van todas: generalmente el autor se suicidó y fue pasando por una larga lista de dueños que terminaron con un funesto destino, o algo les pasó a sus seres queridos, y muchas veces sin relación con la obra. Eso es poco creíble y a menudo visto como charlatanería, y las "víctimas" no son vistas por los escépticos como almas atormentadas por las obras, sino por una simple coincidencia, mala suerte o producto de la casualidad.

También hay otro lado... Pinturas, libros o reliquias antiguas que contaban con un agente infeccioso y no podían ser exhibidas en museos o al público, por estar con alguna bacteria o haber sido parte de alguna epidemia. Esas obras sí han quedado malditas... Alguna pieza hermosa o valuable para los conocedores, envuelta o conteniendo  microorganismos letales, y que no podrá estar jamás cerca de unas manos humanas.

Pero ¿una obra musical? Pensé. ¡Es absurdo!  Un cuarteto de cuerdas escrito por un compositor italiano ¿que pudiera causar una enfermedad? ¿Quién se enferma por escuchar música? Quizás haya alguien, pero la música que enferma, siempre hay otro al que le encanta. Como esa porquería  que oyen esos jóvenes hoy en latinoamérica que no pienso mencionar ahora. ¿las partituras estarían infectadas? No, yo estuve frente a ellas, las toqué con mis manos,  y sigo sano. (No debería estar diciendo esto, ya que tienen más de 300 años). La infección no provenía de ellas, ni de alguna bacteria ni virus en el papel. Quizás de sus notas, pero eso es lo que voy a explicar a continuación: La epidemia de Ponte Vecchio.

El caso más antiguo con estos síntomas semejantes a la peste está registrado en 1689. De acuerdo a las crónicas, nadie sabe de dónde vino esa enfermedad, ni qué la originaba, e incluso estudios bacteriológicos actuales se niegan a tomar en serio este testimonio. Durante 30 días, todo el pueblo de Ponte Vecchio fue víctima de una peste que trajo como síntomas tos seca, mareo, exhalaciones con sangre y otros fluidos color verde vivo, llagas, pústulas, necrosis en algunos tejidos, mal olor proveniente de la dermis de los pacientes, y según un grabado de la época, incluso una malformación ocasionada por este mal, aunque algunos consideran que se confundió con alguna otra congénita y se agregó a la lista de síntomas con fines sensacionalistas.

Un libro titulado "La gran peste de Ponte Vecchio" de autor aún no identificado, señala que la epidemia surgió de manera espontánea y fue durante el estreno de un Concerto Grosso de Crisoforo Pesccini. Era una celebración en la que tocarían solistas con un conjunto de alumnos. Comenzaron con obras de otros compositores, y todo fue normal, hasta que empezó la obra que el autor, orgulloso, estaba presente escuchando. Según la crónica, de repente se comenzaron a escuchar tosidos, y el escenario empezaba a tener una pestilencia horrible, lo que hizo que varios comenzaran a abandonar la sala. Los que no lo hicieron, lo lamentaron, porque continuaron tosiendo, y finalmente tuvo que interrumpirse el concierto ante lo que parecía en ese momento un brote contagioso. Así durante varios días, la gente que asistió al concierto murió, no sin antes contagiar a los demás habitantes del pueblo, quiénes también enfermaron, aunque se cuenta que algunos pudieron curarse. Pero se supone que nadie sobrevivió más de unos meses de los asistentes aquella noche, incluyendo su autor.

Nadie relacionó la obra musical con la infección en ese momento, pero no volvió a tocarse durante más de dos siglos.

En 1857, la partitura, después de haber pasado por varias manos de coleccionistas y atribuirse a distintos compositores, llegó a ser propiedad del célebre Franz Liszt, quien la regaló a un musicólogo francés amigo suyo de nombre Ernest De La Tour. La leyenda negra prevaleció sobre "El concierto maldito" que de ahí cambió a "El cuarteto maldito" porque De La Tour la transcribió de orquesta barroca a cuarteto de cuerdas. Esto no era raro en el romanticismo, también se modificaron muchas obras para hacerlas más fáciles de interpretar con los instrumentos disponibles en esa época. Hizo una versión para cuarteto, y otra para piano. Se tocó en varios lugares de Europa, sin un solo incidente infeccioso, lo que hizo que se eliminara mucho de la superstición de que era una obra, no sólo maldita, sino portadora de una enfermedad. ¿o acaso sólo con los instrumentos podía suceder? ¿o quizás dichos instrumentos tenían entre su laca alguna bacteria que se liberó con las vibraciones, bastante revolucionarias para su tiempo? Nunca lo sabríamos. Aún se toca la versión de De La Tour en vídeos de terror en Youtube, o se cuenta como leyenda similar a la sonata del diablo, de Giuseppe Tartini o los caprichos de Paganinni. Hasta se hizo una pintura en el siglo XIX mostrando el evento del "surgimiento" de esta peste. No recuerdo en este momento el nombre del pintor, pero una rápida búsqueda en Google brindaría datos al respecto, y también el nombre y fotografías de la misma, incluso su ubicación o colección actual a la que pertenece.

No se sabe mucho de la vida de su autor, sólo que quedó viudo a edad temprana, y que murió de esta "peste" . No hay leyendas de que hiciera un "pacto" con el diablo. Pero lo que se describe a continuación es producto de mi investigación, y mis conclusiones.

La versión publicada por De La Tour no es la misma obra. Es una composición hecha por él. Llegué a esta conclusión porque, como historiador del arte, tuve el privilegio de hallar un diario en un archivo, conservado en Stuttgart donde se habla del "cuarteto maldito". Durante la segunda guerra mundial, la obra fue del interés del partido nacional socialista (o nazi, como se le llama ahora). Se saqueó gran parte de Francia, incluyendo la antigua casa de De La Tour, y se halló la verdadera partitura. Uno de los músicos de Hitler la leyó y vio que no eran la misma obra. Entonces se encargó a Goebbels que juntara músicos que supieran leer música barroca para que se hiciera una recreación lo más fidedigna posible de la obra original de Pescinni y se supiera si realmente estaba maldita, y tenía un agente patógeno, o lo que diría la voz de la razón y la ciencia: no. Afortunadamente para el tercer Reich, se tenían en posesión distintos instrumentos barrocos originales, decomisados a sus dueños, ya fueran judíos o cualquiera víctima suya. Se utilizaron también músicos que estaban al momento en campos de concentración, y se les prometió que serían liberados si participaban en esto, ya que eran completamente reemplazables para los nazis.

El diario se vuelve confuso aquí.

Dice que en un búnker se encerró a cada uno de los músicos para que leyeran la pieza, y se les dieron copias. Aquí surge una duda ¿si preparar una obra requiere muchos ensayos previos, por qué no se manifestó la "epidemia" durante alguno? En fin, se supone que el día que los juntaron, el director musical (que era nazi) tenía listo un disco para grabar el Concerto Grosso de la peste. En el momento que comenzaron a tocar los músicos, comenzaron a enfermarse y murieron uno por uno antes de que fuera posible concluir la interpretación, o tan solo el primer movimiento. El director huyó solo con la grabación, aunque el clavecinista y el violonchelista seguían vivos cuando el director huyó, y según tuvo que dispararles. Sano y con el disco en su poder del "cuarteto maldito", fue a su casa. Al día siguiente, el disco de vinil se hallaba cubierto de hongos, y él murió en un hospital secreto del gobierno alemán, pocos meses después, mostrando síntomas similares a los descritos en las crónicas de la peste de Ponte Vecchio, incluyendo las malformaciones. El autor del diario, presuntamente, fue uno de los enfermeros que lo atendió y pudo entrevistarlo, escuchándolo de primera mano.

Walter Guilespi, el coleccionista que adquirió la partitura, y el diario, lo mantuvo en secreto. Se hizo amigo mío, me mostró ambos textos, y he decidido publicar esto porque ha desaparecido misteriosamente. Después de conocernos durante mi semestre en La Sorbona en el que asistí a uno de sus cursos, pude visitar su colección privada e incluyó estos dos documentos de valor incalculable. No sé leer música, y menos esas partituras, pero me explicó por qué la pieza original de Pescinni no es lo mismo que la de De La Tour.  Sí se veía que eran distintas. Semanas después de su desaparición me llegó por correo un ejemplar que eran fotocopias, según del diario mencionado anteriormente.  Cuando lo abrí ví que no era el mismo texto, aunque tenía la misma letra y formato de hojas. Deduje que seguramente sería otro, ya que él anterior lo había leído completo.

El médico que atendió al director de la orquesta había hecho su propia investigación. En las bibliotecas nazis halló un gran acervo de ocultismo y así fue como pudo hallar información y atar conjeturas. Gran parte del diario decía incoherencias sobre religión, o describía alucinaciones que tuvo el médico, pero en una página se describió algo interesante concerniente a la pieza de Pesccini.

"El cuarteto maldito fue hecho para nunca ser tocado por manos humanas. Es una variación de un himno conocido al hombre desde tiempos babilonios. Muchas enfermedades han surgido por él. Pesccini lo descubrió, quien sabe cómo. Es una invocación  a uno de los ancestrales, que solo puede ingresar a nuestra dimensión a través de la pestilencia, la putrefacción, y su música. El día que alguien toque la canción completa, él ya estará aquí." Después de este texto venía una receta de strudel y textos carentes de relación con la página citada.

Hoy pienso que quizás con los sintetizadores y varios aparatos que tocan música artificialmente, no sería raro que alguien pensara en recrear la melodía y escucharla completa. Esa es mi conjetura.  Guilespi, mi amigo está desaparecido, pero según los informes policiales, encontraron en su estudio la noche que desapareció, una horrible pestilencia.

jueves, 2 de febrero de 2017

"Súper X" y los superhéroes de Televisa / Blim



Hace unos días vi en el metro unos anuncios que ni entendí de qué eran, sólo que retrataban un personaje usando "sus poderes" para su lujuria porque era muy morboso. Llevaba algo de prisa así que no les puse atención, pero me fui pensando que resulta contradictorio que en el metro de la ciudad de México pusieran anuncios en los que es "gracioso" un acosador sexual, con tanta restricción precisamente para "prevenir" eso (vagones exclusivos de mujeres, cientos de operativos "viajemos seguras", anuncios, etc)

Ya poniéndoles atención, me di cuenta que era de una serie de Blim (la competencia de Televisa a Netflix) y su intento por hacer una serie de superhéroes parodia que compitiera con el público "geek" en México... lo que sería conocido coloquialmente como "jugarle al verga" y "aventarse un tiro" con producciones gringas como Arrow, The Flash, Supergirl, Jessica Jones, Daredevil, Luke Cage, The Defenders, Legends of Tommorrow o la que se quiera.

Sólo para documentar, les tomé foto a otros dos anuncios que vi en la calle, ya que en internet no he encontrado nada. Sospecho que a los mismos de Televisa les da vergüenza que esto se llegue a internet y vea la gente cómo promueven el acoso sexual y se les hace divertido. Sumándole que es complicado imaginar a alguien que por flojera evite ver Legends of Tomorrow o The Defenders y opte por ver Súper X, una producción completamente mexicana y hecha "con mucho talento" y puros actores de telenovelas. No la pasan por TV abierta porque seguro se satura su señal con tanta audiencia.

Foto no mía, sino del twitter de Paulina González



Esas sí las tomé yo.

Y con eso de que el consumo local fortalece la economía mexicana, entonces:
Gallifrey México's portrait.



PD: Y se agarraron a un tipo que lo peinaron y vistieron idéntico a Sheldon Cooper. A juzgar por lo que veo, no parece que sea una serie (como lo indica su título) que sea súper X... algo "equis" no es malo ni bueno... esto sí se ve horrendo. Ya vimos que se puede hacer comedia con ese mismo tema y con presupuesto bajísimo, véase Misfits.