jueves, 14 de junio de 2012

¿Llueve?

Oigo por mi ventana agua que cae pero no puedo asomarme por algún motivo. Quizá llueve. Aunque comienzo a preguntarme cómo sé que el sonido proviene de una ventana si desde aquí no puedo verla.

Quizás es una cascada y yo soy un náufrago medio sordo que sólo escucha una llovizna. Quizás soy un tipo loco con alucinaciones auditivas y mi celda del manicomio ni ventana tiene. Incluso puede que yo mismo no sea una persona sino una rata que escucha cómo el agua de lluvia se filtra por ese círculo perforado enorme de hierro por donde a veces entra luz.

No puedo recordarlo. Quizá estoy muerto y ese sonido son almas del infierno, aunque aún yo esté muy lejos de compartir su destino. Quizá es el cielo y Dios sabe que me gusta el sonido de la lluvia. Quizá no existen ninguno de los dos y soy simplemente un aristócrata del siglo XVIII que imagina una vida en el futuro en la que hay aparatos más prácticos pero menos elegantes que los que imaginan algunos escritores.

Eso no, los escritores de ese estilo son del siguiente siglo, así que lo descartaré. ¿Pero quién soy y qué es ese sonido? ¿Cómo sé que es lluvia? Estoy dudando. Dijo Descartes "Dudo, luego pienso". Quizá yo sea Descartes. No, no lo creo. Recordaría batallas y planos cuadriculados, no lluvias ni siglo XIX. Me asomo a la ventana. No llueve, y no sé de dónde venga ese sonido. Puede ser viento, o incluso el tráfico en alguna avenida cercana que nunca descansa. No. Nada de eso. Mera creación mía.

Mi mente, demostrándome que todo es posible mientras duermo. Puedo olvidar quién soy, puedo soñar que yo no soy yo, puedo soñar que no soy nadie y sólo ver una secuencia de hechos sin participar en ella y sin ser visto. Pero aún no recuerdo quién soy aunque sé que no llueve. Quizá no esté soñando...

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