domingo, 20 de septiembre de 2009

Sobre la difusión de la Historia

La difusión de la historia es el campo laboral más olvidado en la facultad donde me encuentro cursando. Si hay tres formas donde un historiador puede ejercer su carrera y ganar dinero, en la UNAM solo nos preparan para dos, la investigación y la docencia. Para la primera existen varias materias, una inmensa cantidad de seminarios, a pesar de haber muy pocos temas, y la de "Iniciación a la investigación". Para la docencia nos encontramos en el plan de estudios con una materia: Enseñanza de la historia, y para la difusión, ¿qué? Nada. Así es como está estructurado este plan para formar historiadores,

¿Qué campo abarca la difusión? Podemos definirla como la manera de transmitir conocimiento fuera de las aulas y a un grupo de personas determinado. Puede ser alrededor de veinte, como por ejemplo en una visita guiada, o más, como en una ponencia, e incluso miles de personas, como es el caso de los medios audiovisuales. ¿Por qué se nos prepara para bucear en Archivos Generales en busca de documentos sobre frailes dominicos o diplomáticos decimonónicos, pero nunca para guionista de documental o autor de algún artículo de historia en una revista comúnmente leída? ¿qué tiene de malo? ¿No gana Krauze (con todo y sus fallas) más que cualquier profesor de historia de secundaria?

La pregunta es muy difícil de responder cuando uno no formuló el plan de estudios. Hay bastantes servicios sociales que contemplan la difusión del saber histórico, pero sobre por qué ninguna asignatura lo profundiza es ajeno al conocimiento de muchos de nosotros. Sin embargo no le veo lo malo al hecho de que en la Facultad de Filosofía y Letras se nos prepare para difundir la historia y generar o alimentar un mayor interés hacia ella de parte de gente ajena a nuestra universidad o colegio.

La curiosidad histórica siempre está ahí. Conocer de dónde viene el nombre de la calle, o quiénes aparecen representados en bronce en los monumentos de tal o cual parque. Al presionar los maestros de historia al niño o adolescente a memorizar nombre de lugares, personas y números, (cosa que ocurre pocas veces en las matemáticas, con excepción del 3.1416) se ahoga la necesidad de conocer nuestra historia. Ahora bien, vemos que el niño en primaria se la pasa haciendo aviones de papel o haciendo bolitas del mismo material lanzándolas usando su pluma como serbatana durante la clase de historia universal (o cualquier otra que NO sea de su interés). Pero llega a su casa, prende la televisión y puede que encuentre Discovery Channel o los Caballeros del Zodiaco, y en alguna de esas opciones escucha el término "Atenea". ¿Qué hará que recuerde dicho nombre? ¿la clase o el programa? Desde luego que el segundo. Así vemos que es mucho más fácil captar la atención de un niño a través de la televisión o los videojuegos y ¿quién mejor que un historiador para diseñar un documental de historia? Nos preparan para ser investigadores, pero les aseguro que es igual de probable ser investigador que guionista o escritor de documentales .

Ahora bien, existe otro medio audiovisual para difundir la historia: la ficción, derivado de las novelas históricas, de las que hablaré después. Me refiero por ahora a películas o series televisivas que narren alguna historia sobre un personaje del pasado, real o no. Son criticadas, y hasta despedazadas por nuestros profesores, en especial las telenovelas que tratan sobre Porfirio Díaz o Miguel Hidalgo, sin embargo, más gente conoce la historia por ellas que por las publicaciones o ponencias de sus detractores (nuestros queridos académicos). ¿Tiene algo de denigrante trabajar en ellas teniendo una formación como historiador de la UNAM? Yo digo que no. Se puede generar una excelente película o serie televisiva siempre y cuando haya alguien creativo y alguien preparado con conocimientos serios y amplios. Esto puede hacer difusión a la gente sobre determinados periodos históricos o algunas cuestiones de vida cotidiana, de la cual prácticamente nunca se ahonda en la educación básica ni media.

Lo mismo ocurre con las antes mencionadas novelas históricas, o que tratan temas históricos. Cualquiera cree que con incluir un tema alarmista venderá muchos libros, sin importarle que su obra sea respaldada por un conocimiento fundamentado: escenas eliminadas de los Evangelios, sectas medievales ocultistas... todo eso genera morbo y dinero. Aunque muchos criticamos eso, poco o nada hacemos por superarlo con creaciones nuestras, ya sea también literatura con temas históricos o historiografía planeada especialmente para difundirse a gente sin importar su nivel académico. El problema es que nos enseñan a escribir para nuestros colegas o aquellos que serán alumnos de nuestros compañeros de facultad. Fuera de ellos poca gente que no estudie o enseñe en esta misma facultad lee lo publicado por investigadores del IIH.

La idea de este texto es lo contrario, llevar a la historia afuera de la facultad, si se puede afuera de la misma UNAM, y de la Ciudad de México. En el extranjero también hay bastante interés hacia nuestra historia. Muy pocos de nuestros colegas tienen los contactos para trabajar en un instituto de investigaciones o en una película de alto presupuesto, pero en mi opinión la difusión es el campo laboral más amplio para los historiadores, ya que puede hacerse con mucho o poco presupuesto. El investigador suele creerse que gana mucho, el profesor en verdad suele ganar poco, pero el difusor no sabemos cuánto puede obtener por su trabajo. Sólo sabemos que su obra puede tener un mayor impacto al generar interés y transmitir conocimientos en gente que no tiene o tuvo acceso a nuestra universidad, Gente que escucha por interés, no por la fuerza, como es el caso de la educación laica y obligatoria. No se trata de meter a la mayor cantidad de gente a un aula o a la universidad, ya que eso es casi utópico, sino de llevar lo que la universidad nos ha dado a la mayor cantidad posible de individuos.

1 comentario:

olimpia dijo...

Es cierto la Difusión es de las cosas poco estudiadas y aun peor que ni siquiera se tiene interés por incluirse en el plan de estudios. Es de gran importancia este campo para los historiadores y los futuros historiadores, y no deberíamos quedarnos de manos cruzadas... estaría muy bien plantearlo en coordinación para que impartan materias de esta índole.
Espero nuestros comentarios no queden en la teoría sino podamos hacer algo!